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[ Magali Tercero en ARTEVEN.COM ]
 
 
FEDERICO GAMA:
TOP MODELS MAZAHUACHOLOSKATOPUNKS: UNA NUEVA TRIBU URBANA
Por Magali Tercero
 
FEDERICO GAMA ©
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Top models. Mazahauacholoskatopunk
Noviembre 7 a Diciembre 31 de 2006
Alianza Francesa de Polanco
Sócrates 156 (esq. Homero), México, D.F.
Tel. 1084 4207
Entrada libre
 
Salgo de la casa del fotógrafo Federico Gama pensando que poligamia y fusión son dos vocablos súper sugerentes. ¿Mazahuas, cholos, skatos y punks reunidos en un solo individuo? La combinación puede resultar o muy atrayente o completamente anómala y freak. No importa: su valor radica en el nuevo modo de conducirse de una generación joven sujeta a la globalización cultural, en el inédito arrojo de los migrantes adolescentes de las comunidades indígenas y rurales ubicadas en los alrededores del DF. Federico Gama -fotógrafo ganador del Premio Cultural Fernando Benítez (1999) y Premio de Adquisición de la X Bienal de Fotografía (2002)- inaugura este martes 7 la exhibición Top models. mazahauacholoskatopunk, palabra compuesta, esta última, tan abigarrada como los atuendos de sus protagonistas quienes, es importante saberlo, nunca modelaron para la exposición pues el autor se vio obligado a “robar” decenas de imágenes ocultándose durante dos años del objetivo. Momentos antes de iniciar la entrevista, Gama ha desplegado en una mesita baja fotos de todo tipo. Por ejemplo, la de dos adolescentes vestidas con jeans acampanados, faldas entalladas de color negro superpuestas a los pantalones y sujetas por la cadera con discretas cadenas, elegantes turbantes a rayas, anteojos de pasta negra a la última y collares con dos o tres dijes pequeños. O la del chico “minimal”, como lo califica el autor, ataviado nomás con una camiseta blanca sin mangas pero adornado con una delgada patilla en forma de rizo, un gorro, lentes oscuros y un morral a la espalda. En realidad, Gama quedó maravillado con el descubrimiento de lo que él describe como “una nueva cultura urbana mestiza generada por un grupo social históricamente marginado y discriminado”.

“Estas imágenes -escribe en la invitación- documentan a los jóvenes migrantes de las comunidades indígenas y rurales que llegan a la Ciudad de México a trabajar, como albañiles o empleadas domésticas, y se apropian de una identidad urbana híbrida partiendo del imaginario de las tribus urbanas contraculturales: cholos, skatos y punks. A partir [...] de la fotografía de moda registro –además del look– la personalidad, la seguridad y el aplomo de dandy urbano que adquieren al vestirse como jóvenes contraculturales [...], así como los momentos en que [se] desplazan como auténticos modelos de pasarela callejera. Es la primera vez en México que se documenta fotográficamente a los jóvenes migrantes como personajes atractivos [...] en que eligen un look urbano para sobrevivir, integrarse, disfrutar y desplazarse en la ciudad”.

FREEWAYS LONDINENSES Y ANGELINOS. Estas fotos me devuelven a dos ciudades en donde siempre me enamoro de la multiplicidad racial y de la fusión de diferentes culturas palpable en la música, el teatro y las artes en general. Londres y Los Ángeles son lugares donde los anillos periféricos –eso que los gringos denominan freeways– conducen mi espíritu a muy libres caminos. Observando sus indumentarias puede verse un sentido de lo bello emanado de la larga, tradicional, práctica de las artes aplicadas en México. Dice el entrevistado que estos jóvenes “no son conscientes de lo que están portando pero buscan una identidad urbana”. ISLAS MARÍAS, TEPITO CHOLO Y NEZAYORK. Graduado en Periodismo, desde que Gama se convirtió en fotógrafo ha eslabonado un tema tras otro: las Islas Marías, donde encontró a sus primeros modelos cholos, la tepiteña estética chola de la Lagunilla, otro territorio de ilegalidad, los usos y costumbres de los integrantes de las bandas juveniles, incluidos los Mara Salvatrucha sobre quienes él anticipó usaría el narcotráfico, y el tatuaje en Historias de la piel o en Los cholos de Nezayork o la expansión de la cultura chicana en México. “Lo más interesante es que una identidad juvenil se convierte en una forma de vida: la de las tribus urbanas”, asegura Gama.

También indica que ha tomado elementos del arte conceptual: “No quiero retratar la vida cotidiana. La fotografía documental debe partir de temas específicos como harían la sociología o la antropología. Es el enfoque estético el que va a determinar la lectura de estos retratos”, termina. Esta cronista recomienda seriamente su trabajo pues, aunque pensó que ya lo había visto todo (¡!), ha encontrado una de las realidades más sugerentes de toda su vida en el parque público más antiguo del Distrito Federal, la Alameda Central , el sitio donde estos jóvenes obreros y empleadas domésticas se reúnen los domingos como hicieran sus tíos y abuelos migrantes. Señala Gama que “hay una gran diferencia generacional: ellos han venido a conquistar la ciudad porque ya no tienen miedo, más bien están orgullosos de su identidad. Algo cambió en las comunidades indígenas de México”.

 
(Publicado el 4 de noviembre de 2006 en la columna quincenal Guía visual de la estación,
del suplemento cultural Laberinto, en Milenio Diario.
ENTREVISTA SOBRE LA NUEVA TRIBU URBANA CON FEDERICO GAMA
 
FEDERICO GAMA ©
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MT- ¿Cómo llegas a este proyecto?

FG- Todos mis temas están relacionados entre sí, pero en este caso en especial es difícil definir a un grupo que integra diferentes identidades juveniles. Estos jóvenes que se reúnen en la Alameda Central todos los domingos no son muy conscientes de la identidad que están retomando, pero sí buscan una identidad urbana. No es que busquen identificarse con el cholo o con los skatos sino tener una identidad urbana. Utilicé la palabra mazahua como una forma “verbosonora”, por decirlo así, que me ayudara a informar que existe una cultura indígena en ellos. Las fotografías de esta exposición comienzan en realidad en las Islas Marías, a donde fui en 1993. ¿Ves a este preso? Era un cholo de las Islas Marías. Me interesaron mucho sus tatuajes pero no era fácil volver a las Islas y pensé “lo que más me relaciona con esto es Tepito”, otro territorio de ilegalidad, y me lancé para allá. Ahí conviví con muchos chavos banda. Este que ves aquí era el jefe de una de estas bandas y tenía menos de 19 años. Los conocí muy bien y me comprometí a relacionar entre sí mis temas fotográficos. Después hice el proyecto Tatuados y tatuadotes en Tepito. Pero antes déjame contarte que en las Islas Marías hice también un estudio de la idea del encierro. Había un reto porque no hay rejas sino que los muros de agua son las rejas de esta prisión. Por eso hice este estudio con las ceibas y traté de mimetizar los cuerpos desnudos de los prisioneros en ese entorno. Es un paisaje en el encierro. También fotografié bugambilias porque allá están secas y todas sus hojas llegan al panteón del lugar. Terminé haciendo otras fotografías en el mar para tener la imagen de las estelas que van dibujándose en el agua. Las personas libres que van a este lugar son pocas porque es de muy difícil acceso.

MT– Antes mencionaste la serie Historias en la piel...

FG- En la piel de cada uno de estos jóvenes de Tepito están las claves del porqué se tatuaron. Aquí está Roco, vocalista de la Maldita Vecindad, con sus tatuajes y fotografiado frente a un muro donde está la Guadalupana. También está una prostituta con la Santa Muerte. Y Felipe Ehrenberg que se tatuó una calavera en la mano. Este conchero que ves aquí se prepara para bailarle no a la Guadalupe sino a Tonantzin (nuestra muy venerable madre o Coatlicue). Como ves, muchos se tatúan a Pocahontas y a otros personajes del cine actual. Hay quien se tatúa la cara al estilo de los guerreros mahoríes de Nueva Zelanda y otros, como este chavo, se tatúan una planta de marihuana en la parte posterior del cuello. Lo quise fotografiar frente a este muro donde los grafiteros pintaron una mano que va hacia su cuerpo. Al hacer todo esto me di cuenta de que en Tepito muchos se hacían tatuajes cholos. Por eso estas piezografías que se van a exhibir en la Alianza Francesa de Polanco recibieron el título de Top models. Mazahuacholoskatopunk. No es que sean puros mazahuas los chavos que van todos los domingos a la Alameda Central, sino que estas palabras me sirvieron para dar una idea de la mezcla cultural que se da en su vestimenta...

MT- Me hacen pensar mucho en la cultura de fusión surgida en Londres con los distintos grupos de inmigrantes. Allá se dice que sólo el 25 por ciento de los pobladores son auténticos londinenses. Pero esto es muy estético, muy elegante, y además es evidente la influencia de las artes aplicadas en varios de los tejidos de sus cobijas, por da un ejemplo…

FG- No me había puesto a pensar en eso, pero es lo que usan los llamados fajeros o vendedores indígenas para sujetar su mercancía. Y sus jorongos también tienen el mismo diseño. Todo esto que te contaba vi en Tepito me regresó a los cholos, sólo que en Tepito hacen una síntesis muy interesante entre la cultura chola y el rollo mítico del mexicano. Ve, aquí está el escudo nacional. Esta foto corresponde ya al trabajo que titulé Los cholos de Nezayork o la expansión de la cultura chicana. Lo más interesante es que de una identidad juvenil, entre comillas, surge una forma de vida, como suelen decir los antropólogos: son las tribus urbanas. Estos chavos se sienten herederos de Diego Rivera y se autonombran muralistas. Los cholos de Ciudad Netzahualcóyotl provienen de culturas distintas que parten de un mismo origen, aunque suene paradójico. Se consideran chicanos en los alrededores del DF o son jóvenes que añoran vivir en Los Ángeles.

CALIGRAFÍA DEL CHOLO
Lo que yo hago es no tanto retratar la vida cotidiana como partir de un concepto diferente de la fotografía documental. Entiendo que la fotografía documental, por principio debe ser verdadera, un documento con un tema muy específico, como haría la sociología. El objeto es buscar una caligrafía esencial. Yo trabajo con "nodos" de identidad, un concepto de la arquitectura que dice que el peso y la energía se concentran en el centro y luego se disipan hacia otros nodos. Me interesó utilizar este concepto porque nos dice no lo que es la identidad sino como un personaje va a comportarse como un continente de expresión, con elementos que lo conectan con otros personajes, comunidades, étc. Lo que hago aquí es retratar la caligrafía del cholo. Ellos son religiosos y esto, lo que llamaría la esencia de su fe, lo reconecto con la cultura popular, con la moda callejera. En cuanto a la exposición de los mazahuacholoskatopunk, estoy interesado en la revistas de modas pues veo como esta comunidad que se reúne en la Alameda emplea los accesorios como elementos precisos de identidad. Ellos no se consideran como parte de una moda pero se exhiben como si fueran modelos. Es como si dijeran: “Mírame. Soy yo”. Les encanta exhibir sus zapatos, la "klika" o seña que sirve para comunicarse con otras bandas. Ellos le llaman “tirar barrio”. Si eres de la banda enemiga empieza la confrontación. Las señas sirven para decir “yo soy de este barrio”.

Estudié periodismo pero mi forma de abordar esto es a partir de un enfoque preciso de un campo de trabajo y de una forma estética que va a determinar la lectura. También he estado retomando las formas utilizadas por los artistas conceptuales. Este proyecto lo comencé hace tres años, estaba interesado en el fenómeno fronterizo tal como se da en el centro de México. En Neza las bandas tienen el control de 50 barrios del municipio. De alguna manera ellos honran a las bandas del este de Los Ángeles. Y también están los Mara Salvatrucha. Ve esta leyenda: “Cuando la muerte nos sorprenda, bienvenida”. Esa es la actitud de los integrantes de las bandas. Los maras surgen con las guerrillas centroamericanas en los 70. Hay una inmigración fuerte hacia México y ellos asimilan la imagen de los cholos por confluencia cultural. Los que conocí rara vez estaban armados y los contabas por cientos. Yo siento que tanto hablar de los maras en este momento es una medida política para distraernos del verdadero problema: los narcos. Hace unos años tuve problemas con los cholos por decir en Canal 11 que un día los narcos iban a usarlos como lo hicieron con los miembros de la Mara Ssalvatrucha (ver http://es.wikipedia.org/wiki/Mara_Salvatrucha). No hace mucho me enteré de que varios jóvenes que retraté entonces fueron asesinados...

MARGINADOS DE SU PROPIA IMAGEN
Lo mismo pasaba con los cholos. Nadie hablaba de ellos más que como herederos de los pachuchos o zoot-suiters, aunque Octavio Paz ya hablaba de los pachuchos en El laberinto de la soledad. En Los Ángeles una banda está integrada por 30 chavos y la policía los manda a la cárcel con mucha facilidad. Están muy controlados. Cuando los cholos hablan del “barrio” es en serio. Tienen su iglesia, su escuela, sus panaderías, sus calles, todo... También tengo fotos de chavos con metralletas y no las puedo publicar. No es fácil este trabajo. No puedo llegar y pedirles que me dejen fotografiar a sus muertos y menos sacar esto como nota roja. Los cholos saben que son una forma de cultura. No es gente mala y es muy interesante su concepto del respeto a la mujer... Realmente la tratan bien.

MT- ¿En serio? Es difícil de creer... Para cerrar esta entrevista regresemos con los mazahuacholoskatopunks, como los llamas. ¿De dónde más vienen estos jóvenes obreros que fotografiaste en la Alameda?

FG- De los alrededores del DF, de todos los estados limítrofes, aunque también los hay de Oaxaca. Este proyecto viene de un trabajo anterior titulado Top models: la vida loca. Los hombres trabajan como obreros y las mujeres como empleadas domésticas. Pero no llegan como lo hicieron sus abuelos que llegaban a ahorrar dinero. Hay un flujo migratorio para buscar trabajo, desde luego, pero vienen con otra actitud. Tienen su propio dinero para regresar a su pueblo cuando lo decidan. Pero sus abuelos y tíos fueron marginados hasta de su imagen. La gente que antes venía a engrosar la población, algo de lo que se les acusaba, no se integraba porque la ciudad es muy dura, más bien se ocultaban y procuraban pasar inadvertidos. Estos jóvenes no son así. Vienen a conquistar la ciudad porque ya no tienen miedo, más bien están orgullosos de su identidad. Esta es la primera vez que se fotografía a los indígenas y a los habitantes de las comunidades rurales como personajes atractivos. Aquí aparecen como personas que hacen una aportación a la ciudad y no lo que siempre se cree, esa actitud escondida debajo actitudes que dicen “les damos trabajo, los dotamos de una imagen y los definimos”. Nunca nos hemos preguntado qué piensan ellos de eso…

¿FUSION CLOTHES PARA OCUPAR EL ESPACIO?
Esto está reflejando la indumentaria como una forma de expresión que nos dice todo. Lo que más me llama la atención es cómo transforman su lenguaje corporal, algo que no tenían sus abuelos. Te digo: ellos vienen a conquistar la ciudad y afirman “yo soy de aquí”. Parto de un concepto nuevo que no es totalizador y no dice “yo defino a los indígenas”. Los domingos también van a Tacubaya. A veces van los sábados en la tarde, cuando termina el trabajo. Me interesa mucho retratar su lenguaje corporal desde el punto de vista de la moda, pero no desde esa actitud fría que sirve para registrar la moda de otoño, por ejemplo. Llevo dos años yendo a la Alameda a ponerme en lugares donde no me vean porque se intimidan con la cámara. Les sale el provinciano y no sirve explicar porque más tímidos se ponen. Son diferentes de los cholos porque estos reafirman su identidad por medio de los colores neutros de sus ropas de trabajo, de los pantalones de obrero y del cabello corto al estilo militar y su paliacate propio de la gente del campo. Estos grupos de la Alameda son lo contrario: su ropa no debe tener ninguna relación con su vida como obreros o empleadas domésticas. Y, obviamente, nunca llegarían vestidos de esa forma a sus trabajos. Su vestimenta de trabajo es sucia, harapienta... Su ropa de domingo incluye bandanas, anteojos de moda, collares, escapularios, bufandas, gorros, fajas, jeans acampanados, camisetas, morrales. Los hombres llevan patillas delgadas, rizadas, que se pegan con gel. O visten de negro pero no porque les interese el rollo punk sino porque les interesa la estética. Bailan cumbia y hip-hop, aunque domina la primera. Su indumentaria surge de una mezcla rarísima… Esta nueva tribu urbana no imita: reinterpreta. Y ahí está su actitud creativa. ¡Ellos están trayendo la modernidad a México!

 
 
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