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HOMBRÍA ARTÍSTICA DE MATTHEW BARNEY, EL LLANERO SOLITARIO
Por Magali Tercero
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© MATTHEW BARNEY: Ama con perlas, 2006
© MATTHEW BARNEY: Ama con perlas, 2006
 
FICHA EXPOSICION:
Matthew Barney.
Mitologías contemporáneas

hasta enero 11 de 2009
fondazione merz
via limone 24. 10141, turín, italia
www.fondazionemerz.org
 
Matthew Barney, creador de una mitología barroca y posmoderna donde campean los temas del héroe, la ambigüedad sexual y la resistencia física como metáfora de la creación artística, no ha escapado ni a la entronización ni a la condena de sus contemporáneos. ¿Es su obra obsesión y simulación? En el New York Times Michael Kimmelman escribió que Barney es "el mejor artista norteamericano de su generación, [...] el más extraordinariamente imaginativo".
 
El ciclo épico Cremaster es una cruza entre arte, mitologías antiguas y modernas, cine fantástico y música compuesta por Björk, donde hay instalación, escenografías Art Decó, rituales celtas, ceremonias de masones lideradas por Richard Serra y una reflexión sobre el abismo generacional entre artistas. Hasta el 11 de enero de 2009, la Fondazione Merz de Turín, Italia, presenta Mitologías contemporáneas, donde, según Elena Lanzanova, "sus poéticas conceptual y estética van de lo clásico a lo anómalo, a la mitología más contemporánea, omnívora e híbrida". En 2007, Ángela Molina publicó en El País una reseña de fina ironía sobre Drawing Restraint, que estuvo, a mediados de 2008, en el Century Museum of Contemporary Art de Kanazawa y el Kunsthalle Wien: "Drawing Restraint parte de un motivo universal, la audacia fáustica, simbolizado en la construcción y transformación de una enorme escultura de vaselina líquida, The Field". Ese año esta cronista vio en la Serpentine Gallery la perturbadora, extraordinaria escultura, entre lo mejor de la exposición porque varios videos eran banales hasta el bostezo y el atlético cuerpo del artista parecía estar descobijado por un muy débil manto conceptual.
 
© MATTHEW BARNEY: Partición. Cremaster, 2002
© MATTHEW BARNEY: Partición. Cremaster, 2002
 
EL LLANERO SOLITARIO
Drawing Restraint (Dibujo restringido) nace en 1987, cuando Barney (San Francisco, 1967) estudiaba en Yale. El ciclo era "una aspiración a la forma o trascendencia conseguible sólo con una estricta disciplina" y por eso hizo los dibujos escalando las paredes de su taller atado a una banda elástica para operar en el instante de mayor tensión. Estaba ahí la percepción sobre el self made man, el héroe gringo pese a todo, pero también estaba la concepción universal de la masculinidad ejercida contra el reto de la existencia.
 
Barney presentó videos donde su hombría artística surgía de un pensamiento barroco más allá de lo posmoderno. ¿Es inminente el agotamiento temático? Los dibujos son espléndidos, no así los videos donde dibuja con la sangre de un pez moribundo. Como el elefante de la canción infantil, Barney se balanceaba al compás del oleaje y trazó, al alimón con el animal, líneas exhibicionistas no por la crueldad -esa no me preocupa- sino por su gratuidad.
 
Así como Louise Bourgeois y Doris Salcedo se centran -sin proponerse, gracias a todos los dioses, como artistas feministas de protesta- en el violento mundo de los afectos domésticos, Cremaster toma su nombre del músculo que retrae los testículos. La serie es una reflexión sobre las máscaras de la masculinidad y las formas de la sexualidad. El artista trasciende su límite desde cierta histeria masculina, y toca un gran tema de la civilización occidental: la lucha entre lo apolíneo y lo romántico, entre la razón y la intuición.
 
Camille Paglia ha exaltado, en Sexual Personae, el orgullo de pertenecer a un Occidente donde La Gioconda mostró su formidable ambivalencia sexual. ¿Barney está perdiéndose "narcisistamente" en un mar de formas artificiosas porque, como afirma Jean Baudrillard, "hay un momento desencantado en el que se aprende a vivir de la banalidad, a reciclarse en los propios desechos, un poco parecido a un suicidio fallido"? El barroco también fue una gran época del simulacro, obsesionada por la muerte y el artificio, y Baudrillard sugiere que "en la época moderna existe esto. [...] pero los suicidios fallidos tienen a menudo una utilidad publicitaria".
 
Solitaria, violenta y barroca la sociedad americana está habituada al vacío, a la búsqueda histérica de los valores de una comunidad afín al Llanero Solitario, un elemento reconocido por el independiente Henry Kissinger como parte de su éxito político. En ese sentido Matthew Barney refleja al ciudadano americano siempre a la caza de mitos de hombría de los que obtendrá un sentimiento de arraigo a la patria, carente de mitos.
 
 
CRÉDITO:
Texto publicado en el suplemento Laberinto, en Milenio Diario. Noviembre 29, 2008.
 
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