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LOUISE BOURGEOIS: CLASICISMO DE UNA ARTISTA CONTEMPORÁNEA
Por Magali Tercero
 
Louise Bourgeois: Nature Study, 1984-1994
© LOUISE BOURGEOIS: Nature Study, 1984-1994
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hasta enero 20 de 2008 en:
TATE MODERN
Bankside
London SE1 9TG
England
020 7887 8888
www.tate.org.uk/modern
 

NATURE STUDY
Louise Bourgeois es ya una artista clásica. Basta mirar con algún detenimiento las esculturas aquí reproducidas. Sobre todo Nature Study, talla magistral realizada en mármol rosa con medidas de 87.5 x 44 x 39.1 cm. Esta obra fue realizada a lo largo de una década, entre 1984 y 1994, y la artista nacida en 1911 la describe como un autorretrato. Bourgeois, nacida en Francia pero residente en Estados Unidos desde los años cuarenta, ha dicho que visitó el infierno y encontró maravillas. Viendo esta especie de diosa antigua con tres pares de tetas, cada uno con caída diferente porque tal vez corresponden a diferentes edades, viendo este poderoso, casi diabólico, animal ostentando un falo sinuosamente erecto, uno desearía, esta cronista al menos, tener la capacidad de pensar más allá, mucho más allá, de los lugares habitualmente visitados.

Nature Study es una pieza descrita por la artista como un animal en proceso de metamorfosis. Ella misma, una Louise Bourgeois capaz de visitar lo más oscuro y profundo del alma humana y volver sonriente a mostrar sus descubrimientos. La última muestra de la escultora en la Tate Modern Gallery, una retrospectiva capaz de causar angustias súbitas a lo largo del recorrido, estará abierta al público londinense hasta el 20 de enero de 2008. Que lástima que no se tenga planeado hacerla itinerar por América. Una diosa-perro sin cabeza apoyándose sobre los flancos traseros que ha sido descrita en el catálogo oficial como una figura convocando el simbolismo de la fertilidad de la Cibeles efesia.

Cuando Louise Bourgeois talla falos, según ha dicho ella misma, lo hace con ternura. Con toda la ternura de que es capaz alguien que durante décadas cuidó a los cuatro hombres que forman con ella un hogar. Sorprende verla en el video de la Tate Modern aventando una escultura y pisoteándola al tiempo que habla del padre. Sobrecoge ver en una de las jaulas inmensas un abrigo negro y gigantesco colgado como un enigma ominoso sobre dos esferas de gran tamaño. La destrucción del padre es el título de una de sus piezas. La artista alude a la tiranía, al abuso de poder que como niña sufrió durante años junto a su madre y sus dos hermanas. Y entonces, pasados los 90, con una sonrisa ligera e irónica, arroja al suelo una escultura suya y con toda gracia se dedica a destrozarla con los pies.

PADRE Y MADRE, ESTÁIS EN EL ORIGEN
Pero citemos algunos fragmentos del catálogo para dar una idea más amplia al lector sobre esta extraordinaria pieza: “La composición original fue realizada durante una década en una variedad de materiales (plástico, cera roja, latex en rosa picante, lila y azul). La secuencia de variaciones emerge en diálogo con el monumental granito titulado She-Fox de 1985. En ésta la figura bestial evoca a la madre de la artista resguardando a la hija, una pieza pequeñita (...) En ambas esculturas Bourgeois representa una visión de la magna madre, una animal sin cabeza trasmutando su poder femenino en malignidad tumescente (el falo oracular de Delfos. Las figuras (...) desarrollan ideas de hermafroditismo aparecidas en numerosos trabajos tempranos sobre amor y conflicto, sexo y poder”. “Aunque me siento protectora del falo no quiere decir que no le tengo miedo”, ha dicho Bourgeois. El biomorfismo de Nature Study refiere a obra anterior de la artista, por ejemplo Fillete de 1968, la escultura fálica de una niña que, maquiavélicamente, la artista puso bajo su brazo cuando Robert Mapplethorpe la fotografió en 1982.

 
Louise Bourgeois: Rejection, 2001
© LOUISE BOURGEOIS: Rejection, 2001
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RECHAZO
En Rechazo, arriba reproducida, la cabeza es importante porque está ahí como único elemento. Se trata de una escultura de 2001. Las cabezas, dobles y triples incluso, están presentes en las grandes jaulas que son un motivo repetido en su obra. Una especie de retratos actuales de individuos modernos reconocibles no como tipos sino, precisamente, como individualidades. Si Bourgeois ha visitado el infierno, no es en estos retratos de tela donde quiere mostrar lo maravilloso. Entre El grito de Edward Munch y estas cabezas hay afinidades pero la artista ha recurrido también a su pasado familiar pues su padre tenía una fábrica reparadora de tapices finos. De hecho, ella comenzó a dibujar para reponer partes perdidas de los tapices que los clientes enviaban. Por eso tal vez la fragilidad en estas cabezas. Con Munch es como si el ser fuera a desaparecer absorto en su propia angustia. Con Bourgeois no parece haber peligro de desaparición. Tan solo instantes extremos de vulnerabilidad susceptibles de traducirse en violencia.

 
© LOUISE BOURGEOIS: Cumul I, 1969
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SISTEMA DE NUBES
Por último comentemos Cumul I (1969), también aquí reproducida. Se trata de una escultura de mármol de 57 x 127 x 122 cm., llena de pliegues a la manera italiana del barroco. Esa especie de drapeado proveniente de Bernini que tanto la ha inspirado. Hay ahí piel y testículos y ovarios. El origen del mundo, diría Courbet.
 
 
CRÉDITOS.
 
Publicado en el suplemento Laberinto de Milenio Diario. Diciembre 1 de 2007.
Fotografías de obra Louise Bourgeois: Tate Modern Gallery, Londres.
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